Lo siento ya les digo que no tengo más datos de él, estaba de espaldas a mí y salió corriendo en cuanto grite- escuchan mis oídos levemente, era la voz de Orlando hablando con alguien.

Espero que esto no quede así, espero que esta vez se muevan más rápido, se escucha a Nora bastante exaltada.

Mis ojos empiezan a abrirse lentamente, me molesta bastante la luz y ¡como me duele la cabeza! ¡Duele muchísimo!

¡Alice! Has despertado, que bueno dice Orlando mientras coge mi mano entre las suyas.

¡Alice! Repite Nora echándose encima de la cama ¿Cómo te encuentras?

Era absurdo preguntar dónde me encontraba pues estaba en una habitación de Hospital, intente sentarme en la cama pero no pude, la cabeza me daba vueltas.

Cuando mire a Orlando vino a mi mente esa última imagen antes de desmayarme, esa claridad era él, pues su ropa blanca deslumbraba en la noche.

¿Le han cogido? Pregunte.

Lo siento contesto Orlando

Salió corriendo cuando grite, solamente le pude ver de espaldas

Era él, -dije a Nora-

Ella quedo pálida ¡No puede ser¡ dijo con fuerte voz y dando vueltas por la habitación,

Pensamos que era un ladrón, nos dijeron que te habían robado.

Si, si y así fue pero yo corrí tras el chico y no le pude dar alcance, después fue cuando apareció él y la verdad no se ni con que me golpeo.

Bueno eso no importa, lo importante es que estas bien y no dejaremos que te pase nada más -dijo Orlando, el cual estaba bastante afectado-.

Unas horas después al fin me pude poner de pie sin marearme, hay cosas que tiene que hacer una por si sola y en la intimidad, fue entonces cuando me di cuenta de la brecha que llevaba en la cabeza, al menos me habían dado diez o doce puntos de sutura y tenía el pómulo izquierdo herido, supongo que del golpe contra la pared y que cara ¡Dios mio ! Estaba más pálida que un vampiro.

Mis amigos no se separaron de mí lo más mínimo, permanecieron fieles a mi lado todo el tiempo hasta que el médico me dio el alta, pretendía que pasara allí la noche por si estaba algo traumatizada pero Orlando hablo con el médico en privado y me dejaron marchar, no se que le dijo pero me gusto que le convenciera.

Ese era nuestro último día en Río pero Nora pensaba que yo no estaba en condiciones de volar, pensaba que necesitaba descansar, además estaba preocupada pues imagino que al robarme el bolso también me habrían robado la documentación y el pasaporte pero en eso si tuve suerte pues ninguna de las dos cosas las llevaba encima ya que pensé estarían mejor en la caja fuerte del hotel.

En lo referente a volar, ciertamente yo tampoco me veía en condiciones y Sao Paulo era una ciudad fea y con bastante delincuencia, Orlando por su parte seguiría en Río unos días más y se ofreció para cuidarme y enseñarme todo lo que me faltaba por ver.

El resto del día lo pasamos en la terraza del hotel, pues todos necesitábamos descansar, la verdad que se estaba muy bien, el sol no era excesivamente fuerte, la inmensa piscina estaba tan limpia que casi te quedabas durmiendo si mirabas sus aguas durante más de cinco minutos seguidos, ellos se pidieron unos cócteles que ciertamente tenían una pinta estupenda y yo lógicamente un zumo pues Orlando se encargo de que tomara unos calmantes para el dolor, parecía mi médico de cabecera no podía consumir alcohol.

Nunca le había preguntado a que se dedicaba y tampoco el a mi, tenia curiosidad pero me parecía una pregunta tan básica y vulgar que preferí quedarme con las ganas de saber.

Orlando quiso saber la historia de mi perseguidor, Nora me miro pensando que no le diría nada pues ella sabe lo reservada que soy pero al final le conté muy resumido todo lo acontecido estos últimos meses, Olando quedo muy sorprendido, también le sorprendió que yo estuviese tan bien, que no tuviese ningún trauma al respecto, en ese momento si guarde para mi las pesadillas sufridas en las últimas semanas y también agradecí que así lo hiciese también Nora.

El día ha amanecido radiante y ambos fuimos a acompañar a Nora al aeropuerto. Solo son dos días chicos enseguida nos juntamos de nuevo-nos dice mientras nos estruja entre sus brazos.

Era tan agradecida en cariño y mimos que era realmente imposible no adorarla, no me extrañaba nada el quererla tanto como la quería pues en tan poquito cuerpo guardaba mucho amor.

Después ambos nos fuimos a pasar la mañana a la playa, Orlando pensaba que el agua del mar era buena para mi cicatriz, aunque en cuanto salía del agua me tapaba la cabeza con un pañuelo fucsia de seda a juego con el bikini ya que el sol en Brasil pega muy fuerte y te quema con poco, después alquilamos una excursión en barco a una isla cercana, para comer en un restaurante típico de allí, el viaje en barco fue un poco aburrido la verdad, aunque Orlando siempre se esforzaba en sacarme una sonrisa, pero la isla era preciosa, llena por completo de vegetación y todo tipo de flores de vivos colores, estaba plagada de unos diminutos monos de lo más simpáticos y agradables, eso si feos, muy feos, el restaurante estaba dentro del corazón de la isla, al cual se llegaba por un pequeño sendero con grandes antorchas de madera clavadas a ambos lados, aunque lógicamente al ser de día estaban apagadas, el restaurante no era nada del otro mundo pero la comida estaba realmente buena, toda a base de pescado que los habitantes de la isla habían pescado esa misma mañana para los turistas, los niños correteaban a nuestro alrededor para ver si conseguían alguna moneda, Orlando les dio unas cuantas y se fueron de lo mas contento dirección a su casa, seguro que con esas monedas pasarían sus familias más de dos semanas sin penurias pues allí los sueldos son bajísimos.

La playa era espectacular y los dueños del restaurante muy simpáticos nos ofrecieron quedarnos a cenar pues por la noche hacen fiesta en la playa y encienden todas las antorchas, accedimos a quedarnos pues por la noche salía otro barco de vuelta, tenían razón, por la noche era hermoso todo lleno de hermosas llamas iluminando el lugar y guirnaldas cubriendo aquel precioso sitio, la música era suave y dulce para escuchar y Orlando…Orlando era realmente encantador, estaba todo el tiempo pendiente de mi y empezaba a tener un cierto brillo especial en su mirada.

¡Me acaban de robar el bolso! !Lo que faltaba!

Salgo corriendo tras ese chico que corre como un demonio, mi coco ha quedado tirado en el suelo desperdiciado por completo mientras yo voy corriendo como las locas por las callejuelas de Rio gritando ¡Al ladrón!

Tras perseguirle durante más de veinte minutos me doy por vencida, imposible pillarle y además ya ni se por donde se ha metido esta vez y tampoco yo sé donde estoy y lo peor no se por donde gire anteriormente ni en que calle está situada la cantina, lo único que me queda es preguntar por comisaría y denunciar el robo, ellos llamaran a Nora y todo arreglado.

Comienzo mi regreso ansiosa pues me encuentro en calles muy estrechas y realmente feas, además está empezando a oscurecer y no me gustaría nada que me pillara la noche por aquellas callejuelas.

Nora y Orlando están empezando a ponerse nerviosos pues entre los quince minutos que tarde en ir al quiosco pues me lo tome con calma y los veinte minutos detrás de aquel chico… marcaba mi salida en más de media hora lo cual era excesivo para ir a comprar tabaco dos calles más allá y volver, por su parte el camarero no era muy listo que digamos y solo pudo decir ¡Este no es un buen barrio para que una turista salga sola a estas horas!

Orlando se puso de pie como una exhalación seguido de Nora,

No, Nora tú debes quedarte aquí, imagina que vuelve tranquilamente de dar un paseo y se encuentra con que no estamos, se asustaría.

Tienes razón _contesta Nora, tú quédate aquí que yo salgo a buscar a mi amiga.
NoraNora no seas testaruda, escúchame por favor, tú no dejas de ser una mujer y turista, quédate aquí que estarás más segura mientras yo voy a buscarla.

A Nora no le quedo más remedio que acceder pues en el fondo él tiene razón, con lo que vuelve a sentarse a esperar ¡Camarero un tequila! _pide Nora totalmente descompuesta.

Parece ser que la gente ha decidido volver a casa pues las calles están desangeladas, ni un triste gato ronda las calles, las cuales de noche pierden todo su encanto y no distingues unas de otras, todas parecen iguales.
Lo que si iba a distinguir minutos después era su esbelta figura girar hacia mí de frente, pues aunque su ropa era de color negro su rostro deslumbraba incluso en la oscuridad de la noche,yo sigo caminando hasta que realmente me percato de que es él, es entonces cuando siento mis piernas temblar y no se por donde seguir, mis opciones son pocas, una callejuela se abre a mi derecha, nada a mi izquierda dejan vacía esa vía de escape y volver por donde vine… no tengo más donde elegir ni mucho tiempo para hacerlo, mi amigo viene caminando muy rápido hacia mi.

Orlando ha llegado al quiosco, pregunta al hombre que lo regenta y este le pone en antecedentes, le explica que por lo visto me robaron y que salí corriendo tras el, Orlando intenta averiguar con la gente de las tiendas de alrededor que camino seguí mientras por teléfono explica a Nora lo sucedido, por donde va caminando y de paso que llame a la policía para que acudan en su ayuda. Esta bastante nervioso pues conoce bien la ciudad y sabe lo peligrosa que es, teme que algo malo me pueda haber ocurrido.

Sus pasos son rápidos, he decidido correr por la derecha, el ha echado a correr tras de mi, es rápido, muy rápido y mis fuerzas son escasas. Después de perseguir aquel demonio enano que se llevo mi bolso no me han quedado fuerzas para mucho más, pero no dejare de correr ni por asomo, todas las calles son cortas e iguales por lo que podría tirarme horas dando vueltas por el mismo sitio sin darme cuenta, aunque mis fuerzas no duraran tanto tiempo.

Nora ha parado un coche de policía echándose literalmente encima , para esas cosas es única, ella no piensa en el peligro ni en las consecuencias, ella directamente lo hace sin pensar ni antes ni después de echo.

Les explica todo mientras mantiene contacto con Orlando por el móvil para que les valla indicando por donde anda, los policías se lo han tomado con bastante tranquilidad puesto que están demasiado acostumbrados a estas situaciones, pero Nora no y se ha puesto a soltar verdaderas barbaridades por su boca a lo que los agentes empiezan a poner algo más de interés.


Mis piernas son demasiado pesadas, ya no puedo con ellas, ya no puedo seguir corriendo, no puedo seguir, me falta el aire, me falta la respiración.

Algo muy fuerte y duro golpea mi cabeza, mi carrera ha terminado, ese golpe me ha parado en seco, mi cuerpo se desliza hacia la izquierda quedando apoyado en la pared de la cual me voy deslizando lentamente hacia el suelo, algo se desliza por mi cara, goteando al paso de mis pestañas y mi nariz, mi cuerpo descansa ya en el suelo mientras mis ojos se empiezan a cerrar, mi vista se empieza a nublar y solo consigo ver algo al fondo…

Al fondo veo claridad, como esa luz al final del túnel que te invita a llegar…

Ahora nuestra amiga Alice yace en el suelo cubierta de sangre.

Ese sonido penetra mis oídos, no lo soporto más, me molesta escucharlo ¿qué está pasando?

Es mi móvil, el sonido y retumbar de este me hacen salir de mi pesado sueño, quedo sentada en la cama sudando por completo, miro a mi alrededor sin saber muy bien ni donde estoy ni que ha ocurrido. Todo ha vuelto a ser una horrible pesadilla ¿Cuándo dejaran de perseguirme? Me pregunto una y otra vez, cada vez son más reales y odio soñar con él y mucho más llegar a sentir algo, que estúpida me siento, solo ha sido un sueño pero incluso en ellos soy tan tonta como para dejarme seducir por quien no debo.
El móvil vuelve a sonar, no reconozco el número y ¿Quién podría llamarme aquí?
¿Diga?- Contesto
Buenos días, dormilona_ contesta al otro lado una voz masculina.
Soy Orlando, espero puedas disculpar a Nora pues la obligue a darme tu número de teléfono, me comento que hoy estarías sola todo el día y me preguntaba si querrías acompañarme a ver la ciudad.

Bueno…yo…
Quede pensativa por unos instantes, la verdad que no tenía ningún plan mejor y después del sueño que había tenido y sabiendo que él realmente estaba cerca me sentiría mucho más segura acompañada de Orlando.
De acuerdo _contesto alegremente, dame tiempo para que me arregle y me recoges.
OK, gracias no te arrepentirás_ contesto el muy contento por mi aceptación.
Me recogió tres cuartos de hora después, la verdad que Orlando era de esos hombres GUAPOS con mayúsculas, para colmo llevaba puesta una camisa de lino blanca que todavía resaltaba mucho más su bronceado y unos pantalones del mismo tejido y color, la mayoría de las mujeres por no decir todas se giraban disimuladamente al verle pasar, por supuesto su perfume era exquisito aunque no sabría decir cuál es, pero conseguía dar esa sensación de recién salido de la ducha a cualquier hora del día.
Se bajo del coche para saludarme y darme un beso en la mejilla.
¿Qué tal has descansado?_ pregunto.
Bueno… no ha sido una de mis mejores noches pero mejor lo dejaremos estar _conteste entre risas para que no notara en mi ningún resto de lo ocurrido.
¿Qué te parece si te llevo a ver los sitios más famosos y bonitos de la ciudad? Nora no te llevara a esos sitios.
Me parece bien.

La verdad que juzgue demasiado pronto la ciudad de Rio pues realmente tiene sitios preciosos, el Pau de Azúcar, El Cristo de Corcobado, que es espectacular, me llevo a unos parques divinos, realmente daba la sensación de estar en medio de la selva, la vegetación es increíble en Rio, él se porto como un caballero durante toda la mañana sin dejar de alagarme en todo momento lo cual si que en cierto modo me preocupaba un poco pues daba la sensación de querer algo más a lo cual yo no estaba preparada en absoluto.
¿Tienes hambre, Alice?
La mañana había pasado volando a su lado.
Si, ahora que lo dices si, tengo bastante hambre _conteste.
¿Eres vegetariana por casualidad?
No, para nada, adoro la carne
Perfecto_ contesto él mientras ambos soltábamos una enorme carcajada a dúo.

Me llevo a un restaurante que allí llaman churrasquerías, este en concreto Saudade, es bastante curioso, la comida se basa simplemente de carne, todo tipo de carnes que los camareros van pasando por las mesas, trinchadas para que cada uno se sirva lo que guste, al entrar te dan una tarjeta, por un lado es de color verde, por el otro de color rojo, mientras la tarjeta este del lado verde los camareros no dejaran de servirte carne a su paso, una vez que no puedes más simplemente le das la vuelta a la tarjeta y no vuelven a pasar más por la mesa, es bastante típico allí y muy económico por cierto. Orlando disfruto mucho viendo como abría los ojos para no perder detalle de todo aquello y también de mi amplio apetito, lo cual no esperaba para nada, no paro de repetir el buen comer que tengo.
Nora llamo un par de veces para ver que tal nos iba y para preguntarle a Orlando si yo estaba bien, él no entendía porque le preguntaba eso, ¿acaso podía pensar que el la trataría mal? Algo que a mí me incomodo bastante pues sabia porque ella lo preguntaba.
Por la tarde fuimos a tomar un helado y dar un paseo mientras hacíamos tiempo para ir a buscar a Nora al trabajo.
Como siempre Nora sale con una sonrisa de oreja a oreja, tenia una energía inagotable y ni los problemas hacían cambiar su humor, pegaba cuatro voces al viento y volvía a sonreír como si nada hubiese pasado, por supuesto lo primero que pidió fue ir a tomar una cerveza bien fresca ¡Estoy sedienta! Eso fue lo que dijo nada más vernos.
Después abrazo a Orlando y le dio dos besos, seguidamente hizo lo mismo conmigo y echo a andar ¡Vamos no hay tiempo que perder! Vallamos a algún sitio y contarme todo lo que habéis hecho en mí ausencia_ dijo totalmente eufórica.
Fuimos a una pequeña cantina que a Nora llamo la atención el día anterior, la verdad que era muy bonita, con las paredes pintadas de amarillo limón y hermosos cuadros de vivos colores colgados en ellas, pequeñas mesas de madera y taburetes ocupaban el mínimo espacio posible para meter todas las mesas posibles y un gran patio exterior daba a los aseos, el patio estaba lleno de macetas con hermosas flores y en el centro un gran pozo, con lo que parecía más un patio andaluz o mexicano.
¡Valla, me quede sin tabaco! _salta Nora bastante nerviosa.
No es que fume mucho pero se pone nerviosa si no tiene tabaco en el bolso, una vez que compra pueden pasar horas antes de que encienda el primer cigarrillo pero no puede soportar estar sin tabaco, eso la supera.
Pide tabaco al camarero pero este la informa que no tienen que tendrá que ir dos manzanas más allá para comprarlo en un quiosco.
La cara de Nora empieza a transformarse a lo que…
¡Yo voy! _digo rápidamente mientras me levanto del taburete intentando ser rápida y que no lo piense.
Además así os dejo hablar a solas un rato, yo he disfrutado de su compañía todo el día.
Esta bien, si tu quieres me parece bien _responde Nora un tanto sorprendida.
Salgo de la cantina y me tomo con bastante tranquilidad el ir al quiosco pues en el fondo sigo pensando que a mi amiga le gusta Orlando y que le debe de encantar la idea de estar con él a solas.
A mi izquierda escucho a los coches pitar aunque de primeras no hago mucho caso pues total a mí ni me va ni me viene, pero al cabo de unos segundos vuelvo a escuchar los pitidos de los coches y noto que un coche verde oscuro va demasiado lento, molestando al resto de los conductores, lógicamente giro la cabeza para ver que ocurre y me doy cuenta que quien conduce el coche nuevamente es él, e de mirar dos veces para asegurarme que es él pues quedo bastante sorprendida, después comienzo a caminar más rápido, sin embargo en vez de dar la vuelta, lo cual sería mucho más lógico ya que el no podría girar en mi dirección y la cantina no esta muy lejos, sigo caminando hacia el quiosco.
No estoy tan nerviosa como otras veces pues tengo la sensación de que de nuevo estoy soñando ¡Si! Eso va a ser, me he debido de quedar durmiendo en el coche de Orlando, bueno…pues entonces seguiré, ya despertaré.
He llegado al quiosco y ya he comprado el tabaco de Nora, veo que tienen cocos para beber a lo cual no me puedo resistir y decido comprar uno, te los sirven muy fresquitos y con pajita, realmente están deliciosos.
Veo el coche verde con mi pálido amigo parado en la esquina y empiezo a pensar que quizás no sea un sueño y voy demasiado confiada, vuelvo a estar anclada al suelo esperando cualquier movimiento por su parte cuando un duro golpe en mi brazo izquierdo me deja de patitas en el suelo.

Orlando nos acerco al hotel, el había alquilado un coche cuando llego a Rio para no depender todo el tiempo de los taxis y poder moverse a sus anchas por aquel hermoso país, nuevamente agradecí a Orlando la invitación y me despedí de él, me aleje un poco para darles algo de intimidad, con Nora nunca se sabe lo mismo le invita a tomar algo en su habitación, pero apenas llegaba al ascensor vi que ella entraba al hotel y el coche de Orlando se alejaba.
¿Ocurre algo?-pegunté
Nada-respondió ella, mientras una sonrisita se escapaba de sus labios.
¿Lo has pasado bien?
De maravilla, Orlando es un encanto de hombre, no me extraña que estés loca por el.
¿Yo? Te equivocas Alice- contesto ella riendo a carcajadas.
Enseguida nos fuimos a dormir pues el cansancio ya era evidente en nosotras y en apenas dos minutos estaba en mi cama completamente dormida.

El día amaneció algo nublado por lo que pasear por la playa era mucho más agradable que el día anterior ya que el calor no era tan pegajoso, vi a lo lejos una pequeña cala de rocas y decidí acercarme a ella, casi sin darme cuenta andaba corriendo detrás de un cangrejo diminuto cual niña pequeña detrás de un juguete nuevo, termine exhausta después de corretear más de media hora persiguiendo cangrejos para terminar por no ser capaz de capturar ni tan solo a uno.

Me deje caer en la arena de la playa, en décimas de segundo estaba rebozada en arena, pero lo bueno que tiene es que es tan sumamente fina y delicada que no se pega al cuerpo y enseguida se desprende de él, cerré los ojos y empecé a respirar profundamente dejando entrar en mi todas las energías positivas que aquel clima desprendía.

¡Hola!- dijo una voz sobre mí tapándome el poquito sol que asomaba aquella mañana entre las nubes.
Al abrir los ojos pensé que el corazón me había abandonado pues el bote que pego fue tan impactante que era totalmente imposible que siguiese dentro de mí.
Estos últimos días habían conseguido que me olvidara de él y de pronto lo tenía justo encima de mí, imposible de escapar, imposible intentar huir, la playa casi desierta, los muchos metros de playa hasta llegar al paseo por donde van los turistas…estaba perdida, esta vez no tenia escapatoria de el, pero como algo lógico y normal intente huir de allí.

¡No! ¡No te vayas! Por favor, dame una oportunidad, no quiero hacerte daño- dijo de nuevo.
Ni por asomo le iba a creer y eche a correr, apenas si avance dos pasos pues me cogió del brazo y me sujeto contra el.

No quiero hacerte daño, te lo prometo, déjame tan solo explicarme.
Me di cuenta que no tenia forma humana de escapar y su voz parecía sincera, de manera que me volví a sentar en la arena y le dije con voz de enfado,
¡De acuerdo, explícate!

El empezó a hablar, cada palabra que decía alteraba mi corazón pues era inevitable para mi estar totalmente asustada y creo que mi rostro así lo mostraba pues él me hablaba intentando evitar el contacto de las miradas.

Cuando tú me viste en el parque-comenzó diciendo- solamente te miraba pues me choco ver a una mujer a esas horas en el parque, al empezar a gritar salí corriendo de allí pero vi a alguien más por los alrededores, fui en tu busca para pedirte que salieras de allí que no era un sitio seguro pero entonces te vi postrada en el suelo delante de ese coche, te abrazaste a ese hombre y te saco de allí, no pude hacer nada más, no me pude explicar, la siguiente vez que te vi, estaba dando un paseo pues no vivo muy lejos de aquel parque y ese hombre te estaba observando desde una esquina del edificio, me adelante a él para avisarte de su presencia pero nuevamente te asustaste de mi y no pude decirte nada, huiste de mi.

Mi visita a este país ha sido pura casualidad pues vengo a comprar piedras en bruto para un amigo al que ayudo de vez en cuando y así ganarme unas pelas extra, cuando te vi en el avión quede más sorprendido que tu.

Mi única intención es pedirte disculpas por asustarte de ese modo, no era mi intención pero tú no me diste tregua, no me diste la oportunidad de poder defenderme.
Quede muda sin saber que decir, parecían tan sinceras sus palabras y tan lógicas, pues al fin y al cabo siempre he pensado lo cerca que estuvo de mi y jamás me hizo daño.
Lo siento- dije con voz quebrada por la vergüenza
Pero es que me asuste mucho y dado los acontecimientos siguientes que podía pensar yo, salvo que eras un asesino y que me querías matar, además siempre estabas en el lugar de los hechos.
Tienes razón- dijo de nuevo, por eso te pido disculpas nuevamente.

Sin darme cuenta tenía mis ojos clavados en los suyos, realmente eran bellos, de ese color anaranjado tan intenso que hacían de su mirada algo casi sobrenatural, realmente todo él era bello, aunque bastante pálido, era hermoso, tan hermoso como un ángel.
¿Puedo invitarte a dar un paseo?- dijo mientras alargaba su mano hacia mí para ayudarme a levantarme de la arena.

No lo pensé, acerque mi mano a la suya y me deje ayudar, al levantarme quede tan pegada a él que su aroma a azahar quedo impregnado en mi piel, mi corazón latía algo más rápido pero esta vez era diferente, empezaba a sentir cierto acercamiento hacia él, cosa que en cierto modo también me asustaba ¿Cómo podía pasar de tenerle pánico a sentir algo por aquella persona en tan solo unos minutos? Estuvimos paseando a la vez que charlando durante más de media hora y de que me di cuenta estábamos en un acantilado en el que las olas rompían bruscamente sobre las rocas.

¡Es impresionante!- dije mirando la altura a la que estábamos.

Su rostro vuelve a ser frío, todavía más pálido de repente y su mirada intensa me provoca frialdad en ese momento.

¿Qué ocurre?- pregunto.

Su silencio lo dice todo para mí, me ha engañado, todo ha sido perfectamente calculado para llevarme a aquel lugar, para deshacerse de mí sin dejar rastro alguno tras él, que ingenua, que tonta he sido...
La rabia se apodera de mí y me lanzo a él para pegarle, siento una rabia intensa, muy intensa hacia su persona, le pego una y otra vez pero él no siente dolor y lentamente empieza a empujarme hacia el acantilado sujetándome por el cuello fuertemente, mis pies apenas si sienten el suelo, solamente las puntas de mis pies lo rozan y casi no puedo respirar por la fuerza que ejerce sobre mi cuello, las lágrimas empiezan a caer por mis mejillas.

¡No lo hagas!

¡Por favor! ¡No lo hagas!

Suplico una y otra vez sin respuesta, pues su rostro es frío como el hielo, ningún sentimiento sale de él.
!No lo hagas! -vuelven a repetir mis labios ya sin voz.

Estoy a punto de caer, mi cuerpo está en el abismo, completamente en el vacío y lo último que voy a ver es su rostro disfrutando con mi muerte…

Los siguientes días fueron una delicia, las calles de Salvador de Bahía eran una preciosidad pintadas de alegres colores, la gente era simpatiquísima todo el día parados en la calle pues la verdad que trabajan poquísimo, los niños intentaban que les compraras algún collar, todos ellos hechos con pepitas de sandía, la mayoría viven en la miseria por lo que es prácticamente imposible negarte a comprarles algo para que puedan alimentar a sus familias, pase unos días maravillosos paseando, disfrutando de la temperatura y de…los cocos, todo el día bebiendo esos deliciosos cocos verdes, Nora decía que un día me iba a sentar mal de tanto beberlos, pero el clima es bastante seco e invita a hacerlo, no pude disfrutar mucho de su compañía por cuestión de trabajo pero la verdad que estuve muy bien.

El hotel era precioso, Nora me llevo a uno de cinco estrellas, ella siempre dice que a esos sitios o vas a un hotel de cinco estrellas o no sabes con que te puedes encontrar, la habitación era enorme con una cama de dos por dos individual, si, si individual, una para cada una, Nora me dijo que tenía amigos allí y que por nada del mundo iba a desperdiciar la oportunidad de pasarlo bien y que esperaba que yo siguiera su ejemplo, pero no pensaba hacerlo, mi mente seguía en otro sitio, aunque aquel lugar me ayudaba bastante a olvidarme del tema y ya no tenía pesadillas.
Hemos pasado tres encantadores días en Salvador pero toca hacer las maletas de nuevo, volamos destino Rio de Janeiro.

El vuelo a Rio pasa rápido ya que Nora y yo conversamos plácidamente, ella no deja de reírse de mí porque llevo una bolsa de mano llena de collares, tantos que podría montar un puesto ambulante, pero que podía hacer yo, me daban pena y a mi apenas si me suponía ningún gasto.

Aunque en Rio hace más calor es bastante más llevadero pues hace algo más de aire y se soporta mejor, la verdad que no es tan bonito como esperaba o quizás Salvador me sorprendió más de lo habitual, pero al primer sitio que me llevo Nora fue a las playas de Copacabana y sinceramente me parecieron de lo más normal, en seguida llegamos al hotel y nuevamente una enorme cama para cada una y aunque piense que es un desperdicio ella seguramente no lo vea igual con lo que prefiero guardar para mis adentros cualquier comentario que la haga saltar a por mí.
Nora no tiene que volver al trabajo hasta la mañana siguiente por lo que tenemos todo el día por delante, ella ya tiene la ruta turística preparada e intentar cambiar cualquier actividad es algo totalmente inútil.
Después de un par de horas visitando bellos lugares por fin Nora me da un respiro y nos sentamos en una terraza a descansar, nos hemos sentado en una mesa con vistas al mar, los sillones son individuales hechos de rafia con grandes brazos y mullidos cojines que hacen todavía más delicioso el descanso, hemos pedido dos cócteles, bueno la verdad que los pidió ella para asegurarse que llevasen algo más que hielo y zumo de piña.

¡No me lo puedo creer! ¿Qué hace semejante belleza tan lejos de su casa? Bueno, perdón, estas dos bellezas-dice un moreno que se acerca sonriendo hacia nosotras.
Pero…¿Y tú qué haces aquí? Estas impresionante, pero mira que guapísimo estas- comenta Nora totalmente fascinada sin poder quitarle los ojos de encima.
Tenía un par de semanas libres y decidí tomarme un respiro, llegue hace unos días, supongo que estas aquí por trabajo ¿Me equivoco?
No, no te equivocas- responde ella entre risas.

Orlando- dice de pronto mirándome a mí.

¿Perdón?

Mi nombre es Orlando, tienes una amiga bastante mal educada que todavía no nos ha presentado.

Alice- conteste a la vez que se escapaba de entre mis labios una pequeña sonrisita pues he de decir que el chico no estaba nada mal.
Tenía cierto aire andaluz, su piel estaba bastante bronceada por el sol y su pelo era negro azabache con pequeños rizos pegados al cuero cabelludo, sus ojos de un marrón casi negro y su cuerpo, que decir de su cuerpo, estaba claro que pasaba varias horas al día ejercitando esos músculos, era normal ver a Nora con esa cara de tonta.
Le invito a sentarse a lo que el acepto gustosamente y pasamos un par de horas bastante agradables charlando con él, luego nos propuso quedar para cenar a lo que Nora lógicamente contesto que sí, yo por mi parte intente escaquearme y dejarles a solas pues era obvio que mi amiga se moría por sus huesos, pero no me sirvió de nada pues Orlando se ofendió mucho y me vi obligada a aceptar su invitación.
La velada fue espectacular, nos llevo a un sitio precioso a la orilla del mar, de hecho tuvimos que descalzar nuestros pies para llegar a la mesa que nuestro anfitrión había reservado para nosotros, algo que ciertamente se agradecía bastante después de estar caminando casi todo el día.
El restaurante estaba por completo al aire libre, con pequeñas cortinas de hilo de un blanco impoluto cubriendo los laterales de hermosas columnas talladas en madera, las mesas y sillas eran de teca en un tono marrón oscuro, manteles de hilo blanco cubrían las mesas y la iluminación se basaba de enormes velas redondas y huecas colgadas por todos los rincones y otra exactamente igual pero de un tamaño más moderado en cada una de las mesas, la cena se compuso de cosas ligeras, una enorme ensalada con frutas típicas de allí y marisco sobre todo, no teníamos demasiado apetito y con la conversación tan agradable que manteníamos la verdad que comer era lo menos importante.
Durante todo el tiempo tenían música ambiental pero llegadas ciertas horas nos pusieron algo más movidito, pasamos horas bailando y riendo pero llego un momento en que ya no podía más y les pedí que me dejaran descansar un poco, estuve un rato observándoles pero después decidí dar un paseo por la playa, andar por la orilla del mar era relajante, tanto para mí mente como para mis pies, camine aproximadamente unos veinte minutos entre ida y vuelta y me senté en la playa a contemplar los dibujos que los reflejos de las luces de la ciudad dejaban en el agua, estaba totalmente perdida en mi imaginación cuando Nora me cogió por detrás.

¡Vamos! Ya has pasado demasiado tiempo sola.
Mi corazón latía a cien por hora,

¡Nora no de des esos sustos! ¿No ves que ando delicada del corazón? – dije entre risas
Lo siento, no era mi intención- dijo ella también riendo.

¿Estás delicada del corazón?-pregunta Orlando que llegaba en ese momento caminando tras de Nora.
No es por un hombre, si preguntas eso-responde Nora con un tono un tanto picaron.
¿Por qué entonces? Vuelve a preguntar él.

Nada, Nora solo dice tonterías, será mejor que nos marchemos ya, es tarde.
Si, cierto, además mañana trabajo todo el día y necesito descansar algo-comento mi amiga.

Nora se pone en pie bruscamente con la intención de ir hacia él cuando una gran sacudida la pone de patitas en el suelo, con la cabeza en las piernas del señor de su derecha y el resto del cuerpo entre su butaca y el cuerpo de Alice, varios gritos se escuchan justo en el momento de la sacudida que provienen de algunos pasajeros, más sacudidas de la misma intensidad continúan durante los siguientes minutos y muchos más gritos de la gente las acompaña, una de las azafatas avisa a los pasajeros por megafonía que no se levanten de sus asientos y que mantengan abrochados sus cinturones de seguridad, pero no da ninguna explicación más.

Alice no deja de mirar hacia atrás y sus ojos siguen clavados en ella, aunque en esos momentos no le preocupa mucho, pues es peor lo que está ocurriendo con el avión.

No se preocupe estamos cerca de la costa- dice una y otra vez Nora al señor que se sienta a su lado intentando calmarle, pues está realmente alterado, al hablar con él cuando subieron al avión este le había comentado que tenía pánico a volar y además estaba algo delicado del corazón, los dos joyeros no paran de reír como si de una atracción de feria se tratara, mientras una de las chicas de delante no dejaba de gritar presa del pánico.

Poco les durará las risas a nuestros compañeros pues una enorme sacudida eleva a los pasajeros de sus asientos, los gritos se escuchan por docenas y algunos pasajeros yacen ahora en el suelo pues no llevaban los cinturones y los bruscos golpes los lanzo bastante fuerte y ahora intentan volver a sus asientos lo cual es bastante difícil y se agarran a donde pueden y como pueden, el pánico se apodera de todo el pasaje, las mascarillas de oxigeno han caído y todos corremos a ponérnoslas, el avión empieza a perder demasiada altura, siento muchísima presión en mis oídos, descendemos muy deprisa, demasiado deprisa…
Las bolsas de mano y algunas maletas pequeñas han empezado a salir de sus compartimentos y varios pasajeros están ahora inconscientes debido a que alguna de estas maletas les ha dado de lleno, la chica que se sienta delante de Nora le ha pegado un increíble bofetón a su compañera pidiéndole a gritos que se calme un poco, sin darse cuenta que el resto del pasaje grita igual o más fuerte que ella pero es el miedo quien actúa por ella, pues llora sin parar agarrada a la mano de su amiga, mientras que yo… yo estoy algo más tranquila de lo normal y me dedico a ver lo que hacen los demás dentro de lo que la situación me permite ver, pues en cierto modo me encuentro en una situación muy peculiar, si no me mato en el avión, me matara mi desconocido amigo de ojos color miel y puesto que no tengo ninguna otra salida, para que sufrir más de lo que he sufrido ya.

Se escucha como un crujir debajo de los asientos, no entiendo que es ni de donde provienen pero no me gusta, Nora no dice nada, solamente me mira de vez en cuando y vuelve a esconder su cabeza entre las rodillas, escondiendo con sus manos la mía que suele estar más elevada mirando a los demás.
Mis oídos ya no duelen tanto y no siento tanta presión, da la sensación de que el avión se ha estabilizado un poco.
Si, el avión empieza a estabilizarse poquito a poco, aunque continúan los gritos y es evidente el estado de nervios de todo el pasaje se observa cierto aire de esperanza.

El avión se ha estabilizado prácticamente y las sacudidas son ahora mucho más débiles, de pronto un golpe seco e intenso y…

¿Hemos aterrizado?

Siii, grita Nora mirando por la ventanilla, ¡hemos aterrizado! Y se abraza al señor de su derecha para ofrecerle algo de calma.

Si, lo hemos hecho se escucha por todos lados, hemos aterrizado, estamos vivos.

Muchos lloran abrazados unos con otros, mientras algunos ayudan a los heridos, aunque ninguno parece tener nada grave, yo no dejo de pensar en él aunque ahora no se donde esta, todo el mundo está fuera de sus asientos y es difícil localizar a alguien, si uno no te da un codazo el siguiente te deja de nuevo postrada en tu butaca, se oyen las sirenas de las ambulancias y los bomberos fuera del avión, abren las compuertas y empiezan a desalojarnos las azafatas lo más tranquilamente posible debido a la situación vivida.

Todos estamos bien y pululamos por la pista un poco perdidos unos de otros.

Nora pega un grito de euforia Ufff ¡Ha sido increíble! Exclama.

Estas loca- le digo
¿Cómo puedes decir algo similar?

¡Vamos Alice! Estamos vivas, no tenemos ni tan siquiera un rasguño, dime ¿Cuándo has vivido algo similar y encima lo puedes contar? Date un respiro cariño.

Mi enfado con ella es monumental, me parece un comentario de lo más cínico después de lo que acabamos de pasar ya no solo por mi sino por esas personas que si están heridas, aunque solo sean rasguños.
No dejo de mirar para todos lados buscando a…bueno ya sabéis a quien, pero no le veo por ningún lado, Nora acaba de caer en la cuenta ¡No recordaba! ¿Dónde está?¿Dime quién es?

No le veo, deje de verle con el revuelo del avión y por más que miro no le encuentro entre los pasajeros.
Bueno quizás no era él, quizás te confundiste cariño, tan solo le viste un momento y ya no le has vuelto a ver, quizás se parecía pero nada más.
Si, conteste, seguramente tengas razón.
Yo sabía que era el pero no podía hacer nada, ¿para que iba a amargar la estancia de mi mejor amiga en aquel paradisíaco lugar? y bueno…yo también me quería relajar, me olvidaré del tema, será lo mejor.
Un autobús nos acerca a nuestro hotel, es allí cuando nos percatamos de que ni tan siquiera nos han dado una explicación de lo sucedido en el avión, pero ya todo paso y ambas estamos bien.
Aunque se que Nora no lo dejara estar, pues es un reportaje de los más apetitoso....


  • ¡Vamos Alice! ¿Quieres que perdamos el avión o qué?

    Ya voy, ya voy no me metas prisa, yo no estoy acostumbrada a viajar y me cuesta más preparar todo esto que a ti ¿Pero cómo me abre dejado engañar así por ti? ¡Que locura!

    ¡Venga por una vez en tu vida anímate y haz algo fuera de lo normal que eres de un soso hija!
    Ambas salen de casa riéndose, Alice esta mucho más calmada estos últimos días y eso se nota.
    Nora enseña el aeropuerto a su amiga ya que esta no lo ha visitado mucho que digamos y parece que no pero esperar dos horas para embarcar dan para mucho, toman unas cervezas en una cafetería, Alice compra un libro para el largo viaje mientras Nora unas tonterías para matar el hambre, le encantan los dulces y las gominolas, sin embargo esta delgada como un alfiler, dan un par de vueltas más y se dirigen a la puerta de embarque.

    Un Boeing 747-400 será el encargado de llevarlas a Brasil, a Salvador de Bahía concretamente, es un avión impresionante, al menos para nuestra amiga Alice, está compuesto por tres filas de asientos separadas entre si por dos pasillos, tres butacas a cada lado y cuatro al centro de ambos pasillos llenan los casi cincuenta y dos metros que mide la cabina del pasaje, a Alice le ha tocado en pasillo en la fila del lado izquierdo del avión, mientras que Nora a su lado conversa ya con un señor de unos sesenta y tantos años, lleva una boina bastante moderna para su edad para tapar lo que parece ser una gran quemadura producida en algún accidente, una chaqueta de lana color caqui y un pantalón de pana de un tono tostado, grandes gafas y una pipa de las que se utilizan para dejar de fumar, es increíble la rapidez con la que Nora entabla conversación con la gente, claro que siendo reportera en cierto modo era normal, siempre le encanto ser el centro de atención desde pequeñita y hablar con los mayores de temas que los demás ni tan siquiera entendíamos y así siguió año tras año hasta conseguir su sueño, ser reportera de una de las cadenas más importantes del país.

    A mi lado en las butacas centrales se sentaban en las dos butacas más lejanas una pareja de recién casados, era hermoso verles, dándose besos constantemente y con las manos entrelazadas todo el tiempo aunque a Nora eso no le agradaba mucho, decía que como podían aguantar tanto tiempo cogidos y ¡Casarse ni loca! No había conseguido pasar más de dos meses con el mismo chico, se mareaba solamente con pensar en matrimonio.

    A este lado en la misma fila se sentaba una pareja, pero esta de chicos, eran propietarios de una cadena de joyería y viajaban por tema de negocios, eran bastante agradables y se presentaron a todos los que estábamos alrededor de ellos, delante mío una mujer amamantaba a su bebe mientras su marido hablaba cortésmente con una de las azafatas ya que los bebes por norma deben viajar cerca de las salidas de emergencia y tendrían que cambiar sus asientos con otras personas.
    No tardaron mucho en acomodarles y dos chicas bastante atractivas por cierto que viajaban por placer ocuparon sus butacas, en apenas cinco minutos mantenían una amistosa conversación con los joyeros, quince minutos más tarde todo el avión estaba completo y todos los pasajeros sentados en sus butacas, todos excepto uno, tres butacas más atrás, en la fila central una de las butacas permanecía vacía, perderá el vuelo, pensé para mis adentros, las puertas se cierran, las azafatas dan las instrucciones pertinentes y se sitúan en sus asientos como todos los demás, vamos a despegar…
    Nora acaba de despertar, lleva más de seis horas durmiento de un tirón y yo ya he terminado casi el libro que compre en el aeropuerto.

    Tengo frío- comento.
    Creo que le pediré a la azafata que suba un poco más la calefacción.

    ¡Por favor Alice! Hace un calor insoportable ¿Cómo puedes decir que hace frío?

    Pues yo tengo frío, pediré una manta así no molestaré a los demás.

    Alice se levanta de su butaca para ir en busca de la azafata cuando…
    Queda de nuevo sentada en ella, pegada a su asiento como si de un imán se tratara, sus ojos totalmente abiertos parecen perdidos en el abismo cuando exclama…

    Es él, Nora es él-

    ¿Cómo?- dice esta.

    Tres butacas más atrás en el centro, piel clara, pelo castaño, es mi perseguidor Nora es él- dice Alice muy asustada.
    No puede ser, porque me tiene que suceder esto a mi ¿Por qué?

    Tranquila Alice, estamos en un avión con casi cuatrocientos pasajeros más no puede hacerte daño aquí, además yo no lo permitiré.

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LA CAJA DE MIS SUEÑOS

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