No se preocupe, cuidaremos de usted, dos agentes la acompañaran a casa para que recoja algunas cosas básicas, le comenta el inspector.

-no, dice Alice, no me marchare de mi casa, eso no por favor.

-bueno ya veremos qué podemos hacer-

Primero tendremos que inspeccionar su casa, si tiene fotos de usted saliendo del gimnasio lo más probable es que también las tenga del edificio y no podemos correr riesgos.

Los agentes inspeccionan el edificio y la casa de Alice mientras esta espera en el coche policial con otro agente.

Todo parece en orden- comenta uno de ellos, por fin puede subir a su casa, nuevamente son los agentes los que entran primero, ella va mirando todo a su alrededor, por fin se sienta en su sofá y entonces empieza a llorar desconsoladamente, los nervios acumulados la han hecho explotar, es normal y aunque la intentan consolar todo es en vano.

No todo está en su sitio pero ella no dice nada pues no le da importancia, las flores… ese ramo de margaritas blancas que ella cada viernes coloca en el jarrón de la mesa, si, siguen allí, pero una de las margaritas esta suelta colocada en el cristal de la mesa junto a una de sus fotos del pasado verano, si lo pensamos bien no es algo sin importancia pues Alice trae ese ramo atado con lo que ninguna de las flores podría separarse sin que ella u otra persona tirara fuertemente.

Siguiendo los consejos de los agentes se da un baño caliente y se retira a su dormitorio para descansar, no sin antes ofrecerles su casa para que ambos se sientan cómodos, ya que para ella es un poco incomodo saber que están lejos de sus hogares solamente para protegerla a ella.

Pasan los días y todo sigue más o menos igual, la investigación sigue su curso, la sangre de la sudadera definitivamente es de la fallecida pero apenas si tienen datos del asesino, solamente las referencias de Alice y estas no son muchas ya que apenas si le vio unos segundos.

Ha decidido volver al trabajo no soporta más estar encerrada en casa todo el día custodiada, al inspector no le parece mal ya que nada hace sospechar que esté en peligro por lo que Alice reanuda su vida donde la dejo.

Los días pasan tranquilos como siempre aunque ella ha cambiado algunas de sus costumbres, ya no sigue siempre la misma ruta para regresar a casa aunque le sigue acompañando uno de los agentes pues tras dos meses sin ningún incidente no ven necesaria la presencia de más, también le ha prometido al dueño del gimnasio que le permitirá acompañarla a casa todas las noches mientras dure el frío y oscuro invierno, ha vuelto a comprar su ramo de margaritas pero ahora tiene flores por toda la casa pues bien debido a la luz que entra o bien al clima tan cálido que desprende su vivienda las flores siguen todas frescas como el primer día y ya ella se ha acostumbrado a ver alguna que otra caída en el cristal, no entiende como esto puede suceder pero no le da mas importancia.

Ha preparado una deliciosa cena para los dos o por lo menos así le pareció al agente que aunque bastante serio y poco amigo de entablar cualquier conversación admitió que Alice cocina muy bien, ella anda por la casa recogiendo cosas mientras él ha caído rendido en un dulce sueño después de engullir tan suculenta cena, Alice al pasar por el pasillo se da cuenta que la rueda delantera de su bici apenas si tiene aire, ahora entiende porque le costó tanto pedalear y ella pensando que estaba perdiendo sus fuerzas, la bomba de aire no funciona pero recuerda que tiene otra en el trastero perteneciente a su bici anterior, todos los pisos disponen de un trastero en el garaje, solo tiene acceso desde el portal de al lado pero esta justo a unos metros de su portal, Alice mira al agente, sabe que hace mal pero le da pena despertarle, se le ve tan a gusto, y total solamente va al garaje y nada paso estos meses para que ella tenga miedo de ir sola, así decide marchar sin decirle nada al agente, eso sí, le deja una nota por si despierta:

“ en menos de cinco minutos estoy de vuelta, bajo al garaje a por una bomba de aire para la bici, no se preocupe por mi “

Alice coge su chaqueta y sale a la calle, entra al portal de al lado y empieza a descender los dieciséis escalones que llegan a la puerta del garaje, un pensamiento pasa fugazmente por su cabeza… no ha escuchado tras ella el golpe de la puerta al cerrar, pero como digo es solamente un pensamiento fugaz.

Un escalofrió recorre todo su ser, Alice siente de pronto una presencia tras ella y el miedo le vuelve a traspasar el alma, rápidamente mete la llave en la cerradura que da al garaje sabe que si es rápida puede entrar, salir y cerrar sin darle tiempo a su perseguidor a darle alcance, luego correr hacia la salida de los coches que da a la calle, justo frente a la rampa hay una cafetería por lo que estaría a salvo, pero esa llave… esa llave nunca funciono bien y ella gira y gira pero esta no abre, ella siente de nuevo su respiración, siente el frío que transmite muy cerca de ella y solamente ve una salida, defenderse, lleva en una mano la otra bomba de aire, ella sabe que no es gran cosa pero no tiene otra opción mientras en la otra mano lleva la llave con la que sigue intentando abrir la puerta.

Siente sus pasos prácticamente encima de ella, está dispuesta a todo con tal de librarse de su depredador, presa del pánico gira su cuerpo con la mano levantada y gritando hacia él…

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LA CAJA DE MIS SUEÑOS

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